que nadie quiere estar solo,
que para no estar solo hay que dar,
que para dar debimos recibir antes,
que para que nos den también hay que saber cómo pedir,
y saber pedir no es saber regalarse.
Que para que nos quieran debemos demostrar que somos,
que para que alguien sea, hay que ayudarlo,
que ayudar es saber apoyar y alentar,
que adular no es ayudar,
que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
que las cosas cara a cara son mas honestas,
que cuando no hay placer en las cosas que se hacen no se esta viviendo,
que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
que con los oídos se escucha,
que cuesta ser sensible y no herirse,
que herirse no es desangrarse,
que para no ser heridos levantamos muros,
que casi todos somos albañiles de muros,
que sería mejor construir puentes,
que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
que volver no implica retroceder,
que retroceder también puede ser avanzar,
que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol...
Cómo hacerte saber que nadie establece normas, sólo la vida?
Mario Benedetti, Fragmento.